lunes, 10 de noviembre de 2014

Solamente queda el recuerdo



El día de hoy hace ya 1 semana que cumpliste un año de que llegaste con nosotros,
eras aún muy pequeño que le costaba trabajo caminar, cabías en las palmas de mis manos, tu pelaje era aún el de un pequeño cachorro que está listo para enfrentar los cambios de este mundo, eras tan solo una bola de pelos que caminaba de un lado a otro.

Cuando llegaste encontraste a una compañera, mayor, seria, cansada,
buscabas en ella el calor de tu madre, ella te ignoraba, e incluso,
se molestaba porque andabas detrás de ella todo el tiempo.

Fueron pasando los días, semanas y meses,
creciste hasta donde tu naturaleza te dejó, en tus instintos desarrollaste la compañía,
nos seguías de un lado a otro sin parar, brincoteabas cada vez que alguien entraba por la puerta,
te gustaba entrar a la sala olfatear las pequeñas migajas que dejábamos de la comida.

En las últimas semanas, te volviste indispensable en nuestras vidas,
convivías con nosotros dentro de la sala, te echabas en el piso a esperar que termináramos de comer o de cenar porque sabías que después era tu turno.

Traté de educarte para no ser tan pesado con las demás personas,
entre tú y yo no había límites, mordidas, rasguños, empujones, y hasta ladridos,
a la hora de comer no podías esconder tu alegría y gusto de tener comida en tu traste,
te gustaba comer tan rápido que dudamos si en algún momento realmente le tomaste sabor a algo.

En los últimos días estaba tratando de enseñarte a masticar los alimentos,
pequeños bocados, lamidas antes de encajar los colmillos de lleno en tu manjar.

Cumpliste 1 año hace una semana, pero estabas enfermo, te sentías mal,
no supe qué hacer, no supe cómo actuar, creí que se te pasaría, quizás un malestar menor.

Lunes 3 de noviembre te llevé al veterinario, te revisaron, te hicieron exámenes,
hubo noticias de que te pondrías mejor, que aparentemente sólo eran bichos que se te pegaron
de algún otro lado, quería verte correr y ladrar nuevamente.

Martes 4 de noviembre seguiste mal, no dejabas de vomitar y con ello las medicinas que te habían
recetado, fuiste a una revisión más y tu situación se complicaba, el veterinario sugería una vez más
que la hospitalización era la mejor opción, no tenía dinero para hacerlo, te trajimos de regreso a casa.
La noche de este día, fue la última noche que dormiste con nosotros, en la sala, en tus llantas que
te gustaban.

Miércoles 5 de noviembre decidí llevarte a hospitalizar, estaba seguro de que era la mejor decisión,
quería ver que te levantaras, quería verte correr, jugar, ladrar, brincar... todavía no me perdono a
mi mismo porque lo que pasó.

Jueves 6 de noviembre por la mañana alrededor de las 6:10 hrs nos avisaron que ya te habías ido,
que nos habías dejado para siempre, dijeron que te pusiste mal en la noche, que las medicinas
no hicieron efecto, en ese momento me mostré frío con todos, como si alguien más tuviera
la culpa de lo sucedido. Yo no pude ir a recoger tu cuerpo.

Debíamos darte sepultura digna como parte de esta familia que eres,
no quise abrir la bolsa en la que te habían puesto, decidí que eso lo haría al final,
en el último adiós que te daría.

Junto con mi padre excavamos en el jardín, tratamos de encontrar el mejor lugar,
quedaste junto a la que fue tu compañera en vida y en esta casa LA PERRA,
sacamos piedras grandes, tierra, escombro...

Cuando llegó el momento de dejarte en esa tumba, solamente vi como si estuvieras
revolcándote una vez más en la tierra como te gustaba hacerlo, juguetón e inquieto...

Aún no entiendo qué pasó, aún no puedo perdonarme lo que te hice... 
¡SHADOW POR FAVOR PERDÓNAME POR NO SABER ATENDERTE!
¡PERDÓNAME POR ABANDONARTE EN TUS ÚLTIMAS HORAS!
¡TE ME FUISTE SHADOW! ¡TE ME FUISTE PARA SIEMPRE!

Por mi culpa ahora sólo quedas en un recuerdo...

1 comentario:

  1. Que lindas palabras, esos seres diminutos llegan a tocar tanto nuestras almas que cuando se van dejan un hueco que sólo con el tiempo llegamos a curar, ánimo.

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